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Rápido y furioso

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El policía de Los Ángeles, Brian O'Conner, debe decidir dónde está realmente su lealtad cuando se enamore del mundo de las carreras callejeras al que ha sido enviado de incógnito para destruir.

 

Critica:

A todo gas es la primera de una exitosa saga en la que la base son los coches y las chicas de buen ver. Quien quiera algo más que cine comercial, que busque en otra parte.

Rob Cohen es el tipo de director al que contratas si quieres un taquillazo. No le pidas más al hombre, porque lo suyo es eso. Gary Scott Thompson y David Ayer escriben un guión que podría resumirse en unas diez frases, pero el tema es que aquí con que la historia logre sostenerse sobra. Cohen dirige poniendo empeño en lo que el espectador de este cine quiere ver: acción. Y lo cierto es que no lo hace nada mal (aunque a veces se salte el eje a la torera). Cohen consigue, además, un ambiente realista o, al menos, similar al que tenemos en mente al pensar en el mundillo de las carreras callejeras. Se atreve a hacer una escena inicial (aunque realmente son dos, van de la mano) de casi 30 minutos y logra que el espectador disfrute cada segundo del metraje, a no ser que quisiera ver una película del maestro David Lynch (por poner un ejemplo) y se haya equivocado.

Paul Walker protagoniza A todo gas con más presencia que aptitud. Bastante discreto y en ocasiones un tanto forzado, Walker vive más de su personaje que su personaje de él, lo que tratándose de un papel tan ligero deja un pobre sabor de boca. Vin Diesel hace de tipo duro, o de Vin Diesel, es lo mismo. No hay que entrar a si tiene un solo registro, porque el tipo interpreta los papeles que le dan, y dichos papeles se escriben para gente como él. Jordana Brewster es la que mejor está de la película (aunque eso tampoco sea la polla) interpretando al personaje tal vez más sólido o, al menos, al que más matices tiene. Michelle Rodríguez, como siempre, una mierda como un piano. Esa mujer ensucia absolutamente todo lo que toca y A todo gas no es una excepción. El dia que alguien le explique (o ella aprenda) que interpretar es algo más que mover la boca y hacer lentas caídas de ojos, posiblemente los océanos estarán secos.

Resumiendo, que es gerundio: A todo gas es cine ligero, del de mucha forma y poco contenido, pero no aspira a nada más. Cuando tienes una película como esta pensada, saber que no puedes salirte de tu trazada es algo primordial para no cagarla. Pero claro, luego vendrán a decir que la película no tiene nada. Y si tiene algo, que lo que tiene está mal. Y yo el primero, posiblemente. Si es que nos quejamos por vicio, coño.

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